"Mobbing". Alimentación para acosad@s
Cierto. Los tiempos cambian que es una barbaridad. Ahora, los "ing" de los gerundios ingleses se han puesto de moda. Porque con los "surfing", "treking", "footing", "pearcing", "dribling"... y los "mobbing", nos van a volver tarumbing.
La reconversión de los puestos de trabajo a "menos, mal y peor" son lances entre una vil empresa o un patrón ruin y el empleado débil o debilitado maquiavélicamente.
"Si me menosprecian y me pagan, todavía" me decía hace poco una paciente, "lo malo es que me ignoran y me pagan menos". Dame pan e chámame can, del refranero gallego, alivia; pero el hacer sentirse inútil, es la eficaz y miserable manera para acabar con la actividad del más confiado.
Descartada cualquier posición de manía persecutoria o neurosis de renta por parte del mobbiniano, es conveniente tomar una posición de autovaloración y de fortaleza. Si él es fuerte yo lo soy también. Si él tiene sus objetivos, yo tengo los míos. Si él es un psicópata, yo no lo soy. A patrón sádico y oportunista, empleado astuto y equilibrado. Hay que asumir sin resignarse.
Si el desasosiego laboral (o sea, el mobbing) persiste, sin duda producirá trastornos en la química cerebral."
El miedo, inseguridad, la tristeza, sobresalto son emociones que activan las hormonas del estrés. Y las respuestas anómalas del sistema nervioso autónomo, es decir, el que actúa como un contestador automático, no se hacen esperar.
Luchar o huir ("¡fighting or flying!"). El sistema autónomo de alarma inicia una cascada de secreciones hormonales que, como cadena de fichas de dominó, pone en funcionamiento mecanismos sucesivos de emergencia, los cuales pueden ser beneficiosos si tenemos la paciencia.
O el acierto de transformamos en razones en vez de desmembrarse en emociones instintivas poco rentables. En cambio, una emoción alegre, que produzca risa, suscita pulsaciones cerebrales placenteras y reconstructivas, por el momento de difícil explicación neuroquímica; pero probadamente ciertas y recomendables.
La alimentación puede abastecer materias primas de gran valor para la química cerebral. La serotonina y los eicosanoides son dos de los neurotransmisores implicados, que tienen mucho que ver en nuestro equilibrio mental, además de ciertas vitaminas (complejo B) y minerales (calcio, magnesio, selenio...).
La serotonina, la hormona de la satisfacción, se desgasta en esos trances. El triptófano es su materia prima. Las almendras, cacahuetes (dos diarias), leche y pavo son alimentos ricos en esa sustancia.

Los eicosanoides se producen en todo el cuerpo. Se producen en cada célula. Los eicosanoides de células cerebrarles son la clave para mantener jóvenes las funciones neuronales. Los ácidos grasos omega 3, intervienen decididamente en la salud neuronal, promocionando la creación de esos eicosanoides. Salmón, sardinas, caballa y nueces (dos diarias) poseen excelente cantidad de esas sustancias.
Evitad alcohol y tabaco (auténticos enemigos en estas circunstancias), bebidas estimulantes con cafeína (colas, cafés, cacao...), embutidos, quesos curados, pastelería y harinas refinadas.
Consumid hortalizas, frutas, legumbres, pan integral, lácteos frescos, huevos, pescados blancos y azules, pollo y pavo. Regadlo bien con agua abundante y... buen humor. Y enriqueced vuestro estilo de vida con meditación, ejercicio físico y descanso nocturno generoso.
Gradualmente, paso a paso, sin desfallecer, uno debe poner los medios, mediante el uso de la inteligencia, alimentada por una convicción total.
Acordaos, asumir no es resignarse. No hace falta ponerse serios - trágicos - para afrontar una situación molesta. Basta con ser formales y constantes en su planteamiento. ¡Ahora, se diría "planning"!
Artículo firmado por el Dr. Carlos R. Jiménez
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