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Hidratos de carbono: Energía explosiva

No compramos kilos o barras de hidratos de carbono, sino los alimentos que lo contienen en mayor cantidad: azúcar, miel, frutas, patatas, arroz, pasta, pan, legumbres (éstas también poseen una cantidad apreciable de proteínas),...


Los hidratos de carbono (H. de C.) o carbohidratos, son los nutrientes fundamentales para crear energía (ATP) en la vida de las células; desde la energía que mueve los músculos a la que utilizan las células nerviosas del cerebro (neuronas) para pensar. La transformación se realiza así:
  • Hidrato de carbono
    Glucosa
    ATP (la moneda de cambio de la energía)
El exceso de glucosa no utilizada, se almacena en el hígado y, ocupado este almacén, la glucosa circulante se transformaría en grasa a expensas de la insulina, hormona responsable de facilitar la utilización de la glucosa por las células, de la formación de grasa y de su acumulación. Los continuos requerimientos de insulina al ingerir hidratos de carbono en exceso, favorecen la aparición de diabetes.

Los hidratos de carbono se absorben en el intestino y se transforman en el hígado en glucosa, final de trayecto de todos los hidratos.

Existen dos familias: Los H. de C. simples y los H. de C. complejos.

  • Los hidratos de carbono simples - contenidos en azúcar, miel, fruta... - pasan rápidamente a la sangre, se transforman rápidamente en glucosa utilizable y estimula el uso rápido de insulina.

    Originan el aumento de apetito y suministran energía inmediata; no obstante, su utilización inadecuada, por ejemplo en el deporte, es causa de lo que los ciclistas denominan "pájara": glucosa baja (hipoglucemia) por exceso de insulina en sangre.
  • Los hidratos de carbono complejos - contenidos en pan, patatas, arroz, pasta, legumbres... - pasan más lentamente a la sangre, se transforman más lentamente en glucosa, por lo que la insulina es solicitada más lentamente.

    Es el mejor alimento - "alimento estrella" - de los deportistas, los cuales tienen un mayor margen de su consumo sin aumentar peso. La vida sedentaria limita el uso de los apetitosos hidratos de carbono. La práctica de ejercicio moderado o simples paseos de media hora diaria, permiten un uso más holgado de los apetecibles alimentos que contienen este principio básico de la nutrición.


Artículo firmado por el Dr. Carlos R. Jiménez


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