El glaucoma
El término glaucoma designa un grupo de enfermedades oculares en las que el nervio óptico está lesionado por un aumento de la presión dentro del globo ocular.
En el peor de los casos, esta lesión puede culminar en ceguera, pero se evitará si el glaucoma se detecta y se trata a tiempo.
El tipo más común, denominado glaucoma de ángulo abierto (o glaucoma crónico simple), afecta aproximadamente a dos de cada cien personas mayores de 40 años, y su frecuencia aumenta con la edad.
El ojo normal
El globo ocular está lleno de un líquido acuoso denominado humor acuoso, que se halla a presión y ayuda a mantener la forma del globo ocular (ver ilustración Corte transversal del ojo).
El humor acuoso que llena la cámara anterior (parte delantera del ojo) es producido por el cuerpo ciliar, situado justo detrás del iris. El líquido retorna al torrente sanguíneo a través de unos canales en forma de tamiz que reciben el nombre de red trabecular. Normalmente, la cantidad de líquido que se produce se compensa con la cantidad que se drena, por lo que la presión del ojo permanece constante.
Aumento de la presión
En la mayoría de las personas con glaucoma, la lesión del nervio óptico está causada por un aumento de la presión en el interior del ojo. Esta elevación de la presión suele obedecer a que el humor acuoso no se vacía debidamente.
No obstante, no se conoce del todo la causa del glaucoma. Algunas personas presentan una presión ocular interna elevada, pero no sufren daño alguno en el nervio óptico, mientras que en otras el nervio resulta dañado pese a tener una presión ocular interna normal.
Otros factores pueden ser un riego sanguíneo insuficiente del nervio óptico o la debilidad del propio nervio.
“La extracción de una catarata es una operación común y, por lo general, segura. Sin embargo, antes de decidirte, debes conocer los posibles efectos secundarios y el riesgo de complicaciones.”
Tipos de glaucoma
Existen dos tipos principales de glaucoma, el de ángulo abierto y el de ángulo cerrado.
El glaucoma de ángulo abierto es el más común y aparece cuando la red trabecular se bloquea durante varios años, lo que provoca un aumento gradual de la presión y un empeoramiento de la visión.
El aumento de la presión en el interior del ojo es lento e indoloro, pero si no se trata, conforme el nervio óptico se va dañando, se reduce el campo de visión, y con el tiempo sólo se conserva una pequeña zona de visión central (visión en túnel) antes de perder la vista por completo.
La mayoría de las personas no perciben ningún síntoma hasta que experimentan cierta pérdida de visión, y para entonces es posible que el nervio óptico ya esté dañado. Por este motivo, es importante realizar pruebas de detección selectiva a partir de los 40 años (véase ¿Cómo detectar el glaucoma?, más adelante).
El glaucoma de ángulo cerrado (denominado también glaucoma agudo) es mucho menos frecuente. Consiste en un bloqueo repentino completo de la red trabecular, y puede culminar en ceguera permanente si no se trata de inmediato. Normalmente se trata de un cuadro evidente, ya que los síntomas suelen afectar sólo a un ojo, que se pone rojo y es extremadamente doloroso, lo que hace que se consulte rápidamente.

Esto puede acompañarse de dolor de cabeza, visión borrosa y vómitos. El glaucoma de ángulo cerrado precisa tratamiento inmediato en el hospital. Consiste por lo general en medicamentos para reducir la presión del ojo, seguidos de tratamiento con láser o cirugía (véase Tratamiento, más adelante). Normalmente se trata el otro ojo al mismo tiempo, ya que es muy probable que sufra el mismo problema con el tiempo. Si el glaucoma se trata con rapidez, es posible recuperar la visión casi por completo y de forma permanente.
Existen otros dos tipos de glaucoma menos frecuentes: el glaucoma secundario, en el que el aumento de la presión ocular interna es el resultado de otra enfermedad del ojo, y el glaucoma congénito debido a una anomalía física del ojo presente al nacer.
Factores de riesgo
En el glaucoma de ángulo abierto hay un importante componente genético. Las probabilidades de sufrir glaucoma de ángulo abierto son unas seis veces mayores en las personas que tienen un familiar cercano afectado (padres, hermanos o abuelos). También corren un mayor riesgo las personas de origen afrocaribeño, las personas muy miopes y los diabéticos.
¿Cómo detectar el glaucoma?Es fundamental realizar pruebas de detección selectiva del glaucoma antes de que se produzca una pérdida importante de la visión. Puede efectuarlas un optometrista (óptico) durante la revisión habitual de la vista. Lo ideal sería que todas las personas mayores de 40 años se sometieran a una prueba de detección del glaucoma cada dos años, más aún si existen antecedentes familiares.
El optometrista puede realizar tres tipos sencillos de pruebas indoloras:
- Explorar el fondo del ojo usando una linterna especial (oftalmoscopio). De esta forma, se comprueba si el nervio óptico está dañado.
- Medir la presión interna del ojo (tonometría). Se usa para ello un dispositivo que aplica una pequeña ráfaga de aire sobre el globo ocular.
- Medir el campo de visión, mostrando una secuencia de puntos de luz y preguntando cuáles puede ver.
Si se detecta un glaucoma, se enviará a la persona a un especialista (oftalmólogo) para su evaluación y tratamiento.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento del glaucoma consiste en reducir la presión interna del ojo y evitar la pérdida de visión o cualquier deterioro adicional de la visión. Las opciones son los medicamentos administrados en forma de colirios, el láser y la cirugía. Ningún tratamiento puede invertir una lesión existente del nervio óptico, por lo que tampoco mejorará la vista si ya se ha deteriorado.
- Medicamentos
Existen diversos tipos de medicamentos para tratar el glaucoma. Ayudan a disminuir la presión interna del ojo elevando el flujo de líquido a través de la red trabecular, o reduciendo la producción de líquido. En primer lugar, suele probarse con un betabloqueante como el betaxolol (Betoptic).
También se comercializan otros tipos de fármacos en colirios y comprimidos, como alternativas a los betabloqueantes o como tratamiento añadido.
Es importante que utilices todos los días el colirio que te haya recetado el médico según te indique, pues de lo contrario la presión del ojo volverá a aumentar. Existen colirios combinados que resultan más cómodos para las personas que necesitan usar dos medicamentos distintos.
- Efectos secundarios
Todos los colirios pueden causar cierta irritación de los ojos. Además, los betabloqueantes pueden provocar picor y sequedad. Los efectos secundarios de otros tipos de medicamentos consisten en alteraciones del gusto, oscurecimiento del iris, aumento del volumen y longitud de las pestañas, dolor de cabeza y visión borrosa.
- Tratamiento con láser
Se puede utilizar un láser para abrir agujeritos en la red trabecular. Por lo general, se trata de un procedimiento rápido que apenas causa molestias. No se precisa anestesia general y no es necesario pasar la noche en el hospital.
El éxito de este tipo de tratamiento varía de una persona a otra, y puede ser necesario continuar usando un colirio después del tratamiento con láser, aunque normalmente en una dosis más baja.
- Cirugía (trabeculectomía)
La eficacia de los medicamentos más modernos para el glaucoma ha reducido recientemente el número de operaciones tradicionales. No obstante, la cirugía es una opción cuando los medicamentos o el tratamiento con láser no logran reducir suficientemente la presión del ojo.
La operación es muy sencilla y consiste en la creación de una diminuta abertura en la pared del ojo, que permite que el líquido salga hacia el tejido situado por debajo de la conjuntiva (la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo). Desde aquí, el líquido es absorbido de nuevo por el torrente sanguíneo. Con esta operación, no suele ser necesario seguir administrando colirios ni comprimidos, pero alrededor de una de cada cinco personas debe continuar usándolos.
Artículo publicado el día 18/10/2004
Redactado por
sanitas.es bajo la supervisión médica del Dr. Ignacio Orive, Director de Calidad Asistencial de Sanitas
Actualizado por tuotromedico.com Octubre 2007