Esguince de tobillo
Un esguince es una lesión de un ligamento. Los ligamentos son bandas de tejido que conectan un hueso con otro ayudando a que las articulaciones se mantengan unidas.
Esta hoja informativa va dirigida a aquellas personas que han sufrido un esguince de tobillo, o que desean obtener información sobre los esguinces de tobillo.
Un esguince es una lesión de un ligamento. Los ligamentos son bandas de tejido que conectan un hueso con otro ayudando a que las articulaciones se mantengan unidas.
¿Qué es un esguince de tobillo?
El esguince de tobillo constituye la forma más frecuente de lesión de un tejido blando. Los tejidos blandos son todos los tejidos del organismo excepto el hueso. En España, cada año, aproximadamente seis de cada 1.000 personas acuden al médico de cabecera o al servicio de urgencias del hospital con un esguince de tobillo.
Un esguince leve es aquel en el que el ligamento ha sufrido un estiramiento o un desgarro. En los esguinces graves, el ligamento está totalmente desgarrado. A veces el estiramiento es tan violento, que el extremo del hueso al que se fija el ligamento fuertemente puede llegar a fracturarse.
Síntomas
Al sufrir un esguince de tobillo, hay veces que se escucha un chasquido o una crepitación, y se tiene una sensación de "desprendimiento" cuando el esguince es grave y un ligamento se ha desgarrado o se ha llegado a fracturar el hueso. El esguince puede resultar muy doloroso, empeorando el dolor al mover el tobillo. Si el esguince es importante, es posible que no sea capaz de cargar peso sobre la pierna.
Puede aparecer hinchazón y hematomas. La hinchazón se presenta poco después de producirse la lesión, pero el hematoma puede tardar hasta 24 horas en formarse por completo. La hinchazón alrededor del tobillo puede dificultar la movilidad del pie y provocar la inestabilidad del tobillo.
Deberá acudir al médico si:
El tobillo le continúa doliendo mucho o está muy hinchado después de dos a cuatro semanas.
Siente un gran dolor, enrojecimiento o hinchazón sobre alguna zona ósea del pie.
No puede cargar ningún peso con la pierna afectada.
Observa un cambio evidente en la forma del tobillo.
Causas
El tipo más frecuente de esguince de tobillo ocurre cuando gira el pie hacia dentro, estirando en exceso los ligamentos externos del tobillo. Esto se denomina esguince por inversión.
La mitad de los esguinces de tobillo suceden mientras se realiza alguna actividad deportiva, pero si no son importantes, pueden no ser percibidos hasta finalizar la actividad deportiva y observar que existe dolor e hinchazón en el tobillo. Son especialmente frecuentes en los deportes que exigen correr y saltar, tomar tierra después de un salto, cambios rápidos de dirección, o numerosas arrancadas y paradas bruscas (como ocurre en el fútbol, el baloncesto y el voleibol).
Otras causas comunes de esguince de tobillo son:
Caminar sobre superficies irregulares
Deslizamiento del pie fuera del bordillo de la acera
Torsión del tobillo al subir unas escaleras
Pérdida del equilibrio con calzado de tacón alto
Es más probable que sufra un esguince de tobillo si ya sufrió alguno previamente.
Diagnóstico
Es posible que no necesite acudir al médico de cabecera o al servicio de urgencias del hospital. Dependerá de la gravedad de los síntomas.
Si busca tratamiento médico, el médico le examinará el tobillo para evaluar la gravedad del esguince. Le preguntará por los síntomas que nota y cómo tuvo lugar la lesión, lo que ayudará a determinar qué ligamentos pueden estar afectados. También le pedirá que intente caminar.
El médico podrá recomendar una radiografía si sospecha que existe daño óseo que necesita un tratamiento específico. Pero en muchos casos no es necesaria, ya que con un simple examen de la zona, pude llegarse a valorar la severidad del esguince.
Tratamiento
El tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión.
Tratamiento precoz
Todas las lesiones de los tejidos blandos requieren la aplicación de primeros auxilios con carácter inmediato. El tratamiento seguirá el procedimiento RHCE, que significa lo siguiente:
Reposo inicial de la zona lesionada y, a continuación, reiniciar el movimiento de forma que no pierda excesiva fuerza muscular.
Apósitos de hielo o una bolsa de perlas congeladas envueltas en una toalla, que deberán aplicarse sobre el tobillo para reducir la hinchazón y el hematoma. También puede introducir el tobillo en hielo. No debe aplicar el hielo directamente sobre la piel ya que podría ocasionar quemaduras por hielo – coloque un paño entre el hielo y la piel.
Compresión del tobillo mediante un vendaje que contenga la lesión y que ayude a reducir la hinchazón.
Elevación del tobillo de forma que el pie descanse por encima del nivel del corazón, manteniéndolo apoyado, esto hará que el edema sea menor.
El tratamiento posterior variará en función de la gravedad del esguince que haya sufrido el tobillo.
La aplicación de calor – por ejemplo, baños calientes o una bolsa de agua caliente – puede tener un efecto calmante. Esto activa la circulación sanguínea, justo el efecto contrario al hielo, por lo que estos tratamientos no deberán usar durante los dos primeros días en que se está estableciendo la hinchazón.
El médico de cabecera podrá remitirle a un fisioterapeuta que le indicará que ejercicios debe realizar y le aplicará masaje, calor, ultrasonidos, u otros tratamientos. Si usted es un deportista profesional o practica deportes de competición, un especialista en medicina deportiva podrá serle útil.
Medicamentos
Los analgésicos de venta sin receta pueden ayudar a aliviar el dolor, por ej. los que contienen paracetamol. Algunos pueden ayudar a reducir la hinchazón. Las cremas o los geles analgésicos no funcionan mejor que los comprimidos. Pida consejo a su farmacéutico y lea siempre el prospecto de información incluido en el envase del medicamento.
Cirugía
La cirugía permite reparar los desgarros de los ligamentos del tobillo, pero no hay pruebas suficientes para afirmar si es mejor que mantener el tobillo escayolado o utilizar una férula de sujeción. Es posible que su médico le recomiende una intervención quirúrgica en el caso de que el desgarro de los ligamentos del tobillo no mejore.
Recuperación de un esguince de tobillo
La hinchazón y el malestar perderán intensidad en pocos días. En este momento, deberá comenzar a movilizar el tobillo. Los vendajes compresivos habitualmente deberán ser retirados al cabo de dos días ya que limitan el movimiento. En su lugar podrá usar algún sistema de apoyo o de vendaje que no restrinja demasiado el movimiento.
Al principio, los movimientos podrán consistir en rotar el pie y moverlo hacia arriba y hacia abajo. Tenga cuidado de efectuar movimientos con el pie que no aumenten el dolor que ya padece. Trate de aumentar el rango del movimiento día a día.
Prevención
Una férula o una venda que sostengan el tobillo, pero que permitan que se mueva, podrán ayudar a impedir un nuevo esguince de tobillo.
Si efectúa un buen calentamiento o estiramiento cuando vaya a realizar alguna actividad deportiva reducirá el riego de sufrir un esguince. Trate de fortalecerse de forma continua mediante el ejercicio en lugar de someterse a sesiones esporádicas de deportes que exijan demasiado esfuerzo. Si usted se dedica al deporte de competición, trate de someterse a entrenamientos para conseguir potencia y fondo antes del inicio de la temporada.
Esta información fue publicada por el equipo de información sanitaria de la BUPA y está basada en pruebas médicas procedentes de fuentes acreditadas. Fue sometida a una revisión de expertos por el Dr. James Quekett, Licenciado en Medicina, Licenciado en Cirugía, Miembro del Colegio de Médicos, Diplomado en Obstetricia y Ginecología, Diplomado en Planificación Familiar, socio y director de Medicina General en el Centro médico Rowcroft, y por los médicos de BUPA. El contenido está destinado a que sirva sólo como información general y no sustituye la necesidad de pedir consejo personalizado a un profesional sanitario cualificado.
Adaptado y actualizado por el equipo médico de tuotromedico.com en enero de 2008. Publicado bajo la supervisión médica del Dr. José Ignacio Ferrando Morant, Director de Comunicación médica.
Fecha de publicación: Mayo de 2008.
Fecha de revisión: Mayo de 2010.
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