Las Dietas “Milagro”
Milagros, milagros, lo que se dice milagros… solo se admiten con intervención de la Providencia. Los ateos… ni sin esa intervención sobrenatural lo justifican.
La “dietas milagro” representan el deseo de obtener grandes resultados con el menor esfuerzo posible; pero habitualmente eso no existe. E incluso pueden ser peligroso, no digamos si se le añaden píldoras de fórmulas escondidas; o a través de ventas telefónicas desde el extranjero.
Solo la disminución prudente de alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas pueden hacer el “milagro”.
Las pautas de alimentación para adelgazar, deben cumplir al menos la regla de equilibrio entre alimentos que proporcionan macronutrientes de calidad:
- Proteínas – nutrientes constructores y reparadores de células y de sustancias corporales fundamentales
- Hidratos de carbono y grasas – nutrientes proveedores de energía y de materiales biológicos con destinos tan dispares como el crear hormonas o recuperar las membranas celulares.
- Los micronutrientes - vitaminas y minerales - se reparten coherentemente entre los anteriores. No obstante no es inconsecuente tomar un suplemento multivitamínico al iniciar una dieta.
Solo la disminución prudente de alimentos ricos en hidratos de carbono (bollería, chocolate, patatas, pasta y arroz) y grasas (pastelería, aceites, grasas, embutidos, quesos curados, frutos secos…), pueden hacer el “milagro”.
Incrementar hortalizas (cualquier producto de huerta) y proteínas (carne, pescado, huevos, lácteos frescos, legumbres…) es el camino correcto para perder o mantener peso sin perder salud.
Vigilar y/o eliminar el estrés, las responsabilidades, las insatisfacciones… Son la fuente más importante de desarreglos en la alimentación, unido a horarios inconsecuentes o a hábitos desviados.
No olvidar la primera regla para compensación Excesos: “Día de homenaje, día de potaje”, lo cual nos proporciona el compensar el sabroso exceso con una “penitencia hortícola” moderada, sana y sabrosa: Consumo de agua abundante y cremas, ensaladas, parrilladas depurativas de verduras bien aderezadas, más algún yogur desnatado donde hemos picado fruta variada. Infusiones, bebidas dietéticas (“light”) o zumos de tomate preparados, complementa ese o esos días de cuchipanda.
Acordarse de que agua, hortalizas y proteínas nunca deben faltar, además de ser la materia prima fundamental para la vida celular y estimable ayuda para mantener o perder peso.
A lo de perder peso mágicamente, se le puede aplicar el refrán de “ No buscar cinco pies al gato que no tiene más que cuatro”. ¡Al menos, los gatos terrestres!
Artículo firmado por el Dr. Carlos R. Jiménez
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