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Diabetes Mellitus (tipo 2)

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica producida por un déficit absoluto o relativo de insulina, y como consecuencia de ello, el organismo es incapaz de regular de forma adecuada la cantidad de glucosa en sangre. Existen dos tipos de diabetes – tipo 1 y tipo 2.


Esta hoja informativa va dirigida a aquellas personas que padecen diabetes tipo 2 o que desearían tener más información sobre la misma.

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica producida por un déficit absoluto o relativo de insulina, y como consecuencia de ello, el organismo es incapaz de regular de forma adecuada la cantidad de glucosa en sangre. Existen dos tipos de diabetes – tipo 1 y tipo 2.

La diabetes tipo 2 a menudo no cursa con síntomas, por lo que puede pasar desapercibida durante mucho tiempo para el enfermo, pero las cifras elevadas de azúcar en sangre (glucemias), pueden estar causando lesiones en sus órganos, de modo silencioso. Si da síntomas, habitualmente aparecen como un exceso de sed (polidipsia), la necesidad de visitar el baño con frecuencia para orinar (poliuria), y la pérdida de peso. Si embargo, a pesar de esta pérdida de peso, no existe inapetencia, al contrario, el paciente tiene tendencia a comer más (polifagia). Al contrario de la tipo 1, donde siempre se debe recurrir al tratamiento con insulina, en la diabetes tipo 2 puede llegara a controlarse con la dieta, el ejercicio o con medicación. Pero si no se controla bien, puede aumentar el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca, ictus, daños neurológicos y ceguera.

En España hay más de 2 millones de personas a las que se ha diagnosticado una diabetes. La diabetes tipo 2 es la forma más frecuente ya que, del total, la diabetes tipo 1 afecta a 96.000 personas.



Glucosa e insulina

La glucosa es una forma simple de azúcar que pasa a la sangre desde el intestino. Se absorbe a partir de la comida y las bebidas azucaradas como parte natural de la digestión.

Una de las muchas funciones de la sangre es llevar la glucosa a todo el organismo, ya que es uno de los nutrientes básicos de nuestras células. Cuando alcanza los tejidos corporales, como las células musculares, se convierte en energía. La concentración de la glucosa en la sangre es regulada de forma automática. La hormona insulina es esencial para esta tarea. Es secretada a la sangre por el páncreas – una glándula que también produce jugos gástricos – que está situado detrás del estómago.

El organismo necesita insulina para ayudar a las células a absorber la glucosa, donde posteriormente se convierte en energía. Una disminución de la cantidad de insulina produce un aumento de la glucosa en la sangre que produce la diabetes.



Síntomas

Mucha gente que padece diabetes tipo 2 no tiene síntomas, y con frecuencia se descubre de forma accidental durante un examen médico de rutina o cuando se somete a alguna exploración por otro motivo.
Si están presentes, los síntomas pueden incluir:
  • aumento de la producción de orina
  • más sed de la habitual
  • cansancio
  • pérdida de peso
  • visión borrosa
  • facilidad para las infecciones tales como aftas o infección por hongos de los genitales

Estos síntomas pueden ser muy leves y pasar desapercibidos durante años. Algunas personas sólo sienten un cierto malestar o suponen que simplemente se trata de problemas de la edad.

A veces, algunas personas con diabetes tipo 2 desarrollan una afección denominada descompensación hiperosmolar no cetósica (AHNC). Está causada por un aumento de los valores de azúcar en sangre hasta niveles altísimos. Produce una sed extrema, náuseas, sequedad cutánea, aumento de la producción de orina y desorientación. Finalmente puede causar somnolencia y pérdida de conocimiento. Esta situación requiere tratamiento hospitalario.



Causas

La diabetes tipo 2 aparece cuando el organismo se hace resistente a la insulina. Esto sucede cuando los tejidos corporales (por ejemplo, el músculo), no responden completamente a la insulina y, por tanto, no pueden usar la glucosa de la sangre para obtener energía. El páncreas responde produciendo más insulina. Además, el hígado, donde se almacena la glucosa, libera más cantidad de ésta para tratar de aumentar la disponibilidad de la misma.

Finalmente, el páncreas se vuelve incapaz de producir suficiente cantidad de insulina y los tejidos se hacen más resistentes a la misma. En consecuencia, los niveles de glucosa en sangre comienzan a aumentar paulatinamente.

Pueden pasar varios años hasta que el azúcar alcance un nivel en la sangre que de lugar a la aparición de síntomas. Los síntomas pueden ser sólo muy sutiles, y a veces puede que estén totalmente ausentes (véase Síntomas), por lo que deben sospecharse en personas mayores que comiencen con alguno de ellos, y confirmar la enfermedad mediante la medición de los niveles de azúcar en sangre (glucemias).

¿Quién corre el riesgo de padecer diabetes tipo 2?


La diabetes tipo 2 se desarrolla habitualmente en personas de más de 40 años, y el riesgo de padecerla aumenta con la edad. Sin embargo, en España cada vez se presenta con más frecuencia en niños con sobrepeso.

La diabetes tipo 2 se da en familias, y es más frecuente en el hombre. También es especialmente frecuente en las poblaciones de origen afrocaribeño, asiático o hispanoamericano.

Las personas con sobrepeso u obesas y aquellas que no son físicamente activas presentan un mayor riesgo de desarrollar una diabetes tipo 2. Especialmente aquellas personas con silueta "en forma de manzana" - con gran cantidad de grasa alrededor del abdomen - presentan un mayor riesgo de desarrollar diabetes.

Si usted tiene la tensión arterial alta o ha sufrido un ataque al corazón o un ictus, también tiene más probabilidades de desarrollar una diabetes tipo 2.

Glucosa elevada en sangre


La glucosa elevada en sangre (hiperglucemia) no controlada, cuando está causada por una diabetes tipo 2 no tratada, puede provocar la aparición de una serie de complicaciones a largo plazo.

Con el tiempo, resultan dañados los vasos sanguíneos más pequeños. Esto puede causar daños irreversibles en ojos y riñones, produciendo ceguera e insuficiencia renal, si no llega a detectarse a tiempo. Los nervios también pueden sufrir daños, lo que puede afectar a su capacidad para percibir las diversas sensaciones y el dolor, especialmente en las manos y en los pies.

La ausencia de control del nivel de azúcar en sangre también puede dañar los vasos sanguíneos mayores. Aumenta la probabilidad de que el revestimiento interno de las arterias se vuelva rugoso y más estrecho (aterosclerosis). Esto aumenta la probabilidad de aparición de cardiopatías (anginas de pecho e infartos de miocardio) y de accidentes vasculares cerebrales.

El daño circulatorio también puede aumentar el riesgo de aparición de úlceras en miembros inferiores y en los pies, lo que puede producir una gangrena e incluso amputaciones.



Diagnóstico

La diabetes tipo 2 puede detectarse mediante un análisis de sangre midiendo el nivel de glucosa en sangre. Éste puede consistir en una prueba de glucosa en ayunas, que se realiza después de haber ayunado al menos durante ocho horas, o una prueba de glucosa al azar (sin ayunar), que puede realizarse en cualquier momento. También puede realizarse otro tipo de prueba de glucemia denominado prueba de tolerancia a la glucosa. En ella se mide como varía el nivel de glucosa en sangre a lo largo del tiempo después de ingerir una bebida azucarada. La noche anterior a la prueba deberá pasarla en ayunas.



Tratamiento

En muchos casos, la diabetes tipo 2 puede controlarse modificando exclusivamente nuestra forma de vida. Se ha demostrado que son fundamentales para intentar prevenir esta enfermedad una dieta correcta, el ejercicio regular y evitar el sobrepeso.

Dieta


Una dieta sana es fundamental para las personas con diabetes tipo 2. Los llamados "alimentos para diabéticos" no son necesarios para llevar una dieta sana; solamente debe vigilar lo que come. Se trata de la misma dieta normal y equilibrada que se recomienda para estar sano – baja en grasas saturadas, azúcares refinados y sal; rica en fibra, vegetales y frutas.

Las calorías ingeridas deben adaptarse a la actividad física realizada.

Los hidratos de carbono deben repartirse a lo largo del día para evitar un ascenso de los niveles de azúcar en sangre después de cada comida. Los hidratos de carbono incluyen las comidas ricas en fécula tales como pasta, patatas, pan y cereales, y las comidas ricas en azúcar incluidas frutas, dulces y galletas.

Es importante controlar el peso. Esto reducirá al mínimo el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares. Para obtener más información consulte a un dietista acreditado.

Ejercicio


La actividad física regular puede aumentar la respuesta del organismo a la insulina. Para permanecer sanos las autoridades recomiendan que realice al menos media hora de actividad moderada, al menos cinco días por semana. Una actividad de este tipo sería caminar a paso ligero por una zona llana, sin cuestas.

Tabaquismo


El tabaco es prejudicial para la circulación y, al igual que la diabetes, aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular. La asociación de ambas aumenta mucho más este riesgo. El consumo de tabaco es prejudicial para todo el mundo, pero es especialmente importante que lo abandonen los fumadores diabéticos.

Alcohol


Si usted padece diabetes, no hay necesidad de abandonar el consumo de alcohol totalmente, pero si debe moderarlo Las mujeres deberán limitar su consumo a 2 ó 3 unidades de alcohol al día, y los hombres no deberían beber más de 3 ó 4 unidades al día. También deberá evitar beber con el estómago vacío.

Una unidad de alcohol equivale a un vaso de vino de 100 cc o de cerveza de 200 cc.

Medicamentos


Si la modificación del estilo de vida no logra reducir sus niveles de glucosa, se le deberá prescribir medicación para aumentar la producción de insulina y para reforzar su efecto. A continuación se muestran algunos ejemplos.

  • Secretagogos de insulina. Estos potencian la producción de insulina en el páncreas, e incluyen glibenclamida (por ejemplo, Daonil), y glipizida (por ejemplo, Minodiab).
  • Biguanidas. Estas mejoran la efectividad de la insulina reduciendo la cantidad de glucosa librada por el hígado y mejorando la forma en que se usa la glucosa en los músculos. La única disponible en el Reino Unido se llama metformina (por ejemplo, Glucophage).
  • Tiazolidinedionas (glitazonas). Estas reducen la resistencia del organismo a la insulina y se usan a veces, junto con metformina y sulfonilureas, si otros tratamientos convencionales no resultan eficaces o son mal tolerados.
  • Otros fármacos incluyen acarbosa (Glucobay) – que disminuye la glucosa en sangre ralentizando la digestión de algunos hidratos de carbono – y nateglinida (Starlix) – que estimula la liberación de insulina.


Inyecciones de insulina


Si la modificación del estilo de vida y la medicación no logran controlar sus niveles de glucosa, es posible que necesite comenzar con inyecciones de insulina suplementando la medicación oral o en lugar de ella.

Las inyecciones de insulina pueden administrarse de forma temporal, o durante periodos de tiempo prolongados.

Generalmente las inyecciones de insulina se las administra el propio interesado de 2 a 4 veces al día, usando, bien la aguja tradicional, o bien una jeringa tipo bolígrafo con cartuchos recargables, en las que el cálculo de unidades es mucho más fácil para el usuario y minimiza los errores. Existen diferentes tipos de insulina que actúan a diferentes velocidades durante diferentes periodos de tiempo.



Vigilancia del azúcar en sangre

Usted puede vigilar sus niveles de azúcar en sangre mediante un kit para análisis doméstico. Esto puede resultar útil para el médico cuando desee evaluar su tratamiento, ya que usted puede realizar en casa los denominados “perfiles” , en los que el paciente se mide las cifras de azúcar en sangre (glucemias) a determinadas horas del día (por ej. antes y después de comer...). Así queda recogido con mucha fiabilidad como están las cifras de glucemia en las diferentes horas del días y en determinadas actividades, lo que facilita mucho el manejo de la enfermedad al médico.. Supone obtener una gota de sangre mediante un leve pinchazo y analizarla, bien con tiras de papel con códigos de color (que proporcionan una lectura de la glucosa en sangre a partir del color al que cambian), bien mediante un monitor electrónico. Es posible ajustar la dieta y la insulina para mantener los niveles dentro de la normalidad.

Usted dispone de hospitales clínicos dirigidos por diabetólogos (médicos con especial dedicación a esta enfermedad) y personal de enfermería especializado que pueden aconsejarle y ayudarle a realizar esta tarea. En algunas consultas médicas hay enfermeras especializadas y médicos generales que proporcionan atención local a los diabéticos.


Esta información fue elaborada por el equipo de información sanitaria de BUPA y está basada en pruebas médicas procedentes de fuentes acreditadas. Fue sometida a una primera revisión por el Dr. James Quekett, Licenciado en Medicina, Licenciado en Cirugía, Miembro del Colegio de Médicos, Diplomado en Obstetricia y Ginecología, Diplomado en Planificación Familiar, socio y director de Medicina General en el Centro médico Rowcroft, y por los médicos de BUPA. El contenido está destinado a que sirva sólo como información general y no sustituye la necesidad de pedir consejo personalizado a un profesional sanitario cualificado.

Adaptado y actualizado por el equipo médico de tuotromedico.com en enero de 2008. Publicado bajo la supervisión médica del Dr. José Ignacio Ferrando Morant, Director de Comunicación médica.

Fecha de publicación: Mayo de 2008.
Fecha de revisión: Mayo de 2010.

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