Café... ¡hasta tres tazas!
Primero gusta, luego es imprescindible y termina siendo irresistible. Se podría aplicar a... ¡multitud de cosas! Ahora, hablamos del café.
El vocablo "café" se deriva del árabe "kahwah" (cauá), llegando a nosotros a través del vocablo turco "kahweh" (cavé), con distintas acepciones, según los idiomas, pero conservando su raíz.
Lo conocemos como granos tostados y con un aroma muy atractivo, pero proviene de una planta con frutos rojos, como cerezas pequeñas. Su origen es africano. Aunque quizás no encontremos dos botánicos que estén de acuerdo en cuantas especies válidas existen, se reconocen unas treinta clases diferentes de café, género Coffea, emparentado con el de la bella gardenia.
Se trata de un arbusto siempre verde, originario de Etiopía. Es sin duda uno de los vegetales más conocidos en el mundo entero. Una versión dice que el cafeto o café fue descubierto casualmente por un pastor al ver que las cabras, que habían comido el fruto de esta planta, se ponían nerviosas e intranquilas.
Otra versión, en cambio, afirma que el café lo descubrieron unos monjes que lo utilizaban para proporcionarse insomnio en sus horas de oración nocturna.
Durante el siglo XVII, el café se producía en áreas localizadas en Arabia y los países vecinos para el consumo en toda la región musulmana. Fue prohibido por algún tiempo, aunque ellos lo hubieron introducido en los mercados europeos del sur por los comerciantes árabes, a fines de la Edad Media, el café no fue ampliamente conocido en Europa sino hasta que las rutas marítimas hacia el Oriente fueron abiertas por los navegantes holandeses e ingleses en el siglo XVII.
Gran cantidad de cafés se comenzaron a consumir en toda actividad social, literaria o política europea y posteriormente en las colonias americanas.
Arabia y las zonas cercanas permanecieron como las únicas fuentes de abastecimiento para el café hasta 1658, cuando los holandeses introdujeron la C. arabica a Ceilán y, en 1699, a Java. Unos veinte años después de establecerse en Java, los embarques de C. arabica, vía París, a la Martinica y otros países, proporcionaron el núcleo para una gran cantidad del café arábigo ahora bajo cultivo, incluyendo casi todas las plantaciones del Nuevo Mundo.
Siempre establecemos "patrones normales de placer" desde el estímulo inicial, en este caso el café, hace participar los detectores de la lengua y del olfato, los cuales envían sus sensaciones al cerebro y éste puede llegar a creerse que necesita esa sustancia. Estos patrones de conducta alimenticia eligen comida o bebida: -"eso que nos gusta"-.
Si se sobrepasan, se transformarán en "eso que nos apasiona" y que termina siendo "eso que es irresistible". Ahí se inicia la adicción, en este caso al aroma y sabor del café o al efecto estimulante de la cafeína.
La cafeína, es un estimulante del sistema nervioso capaz de incidir sobre el rendimiento intelectual y cardíaco. Los productos más habituales que lo poseen son el café, las bebidas refrescantes de cola y, en menor cantidad, el té y el cacao.
Un café es permisible para estudiar, trabajar o hacer deporte, siempre que esté dentro de lo permisible. Más dañino que el café exprés es el café de filtro, que arrastra más derivados químicos que el aromático café instantáneo.
La ingesta de una a tres tazas de café/día no parece estimular los centros cerebrales de la adicción al café. Después de tres o cuatro días de una ingesta superior a tres tazas, en función a las peculiaridades del consumidor, puede establecerse una dependencia en su consumo. Síntomas de sobre dosis: Insomnio, irritabilidad, palpitaciones, dolor de espalda, gastritis, reflujo gástrico, alteraciones metabólicas diversas...
Nunca debería superarse el límite de las tres tazas diarias. Los datos revisados sobre su acción perjudicial, superan los hipotéticos beneficios que se le atribuyen.
Tomad el cafelito disfrutando, sin agobio, pero con la coherencia de no pasarse.
Valores medios aprox. "en los límites": 200 mg de cafeína / día ó 500 mg de teobromina / día
¡Recordad que los "límites" nunca son recomendables!
Fuentes:
Café Filtrado:
- TEOFILINA: --
- TEOBROMINA: --
- CAFEÍNA: 125 mg por taza
Café Instantáneo:
- TEOFILINA: --
- TEOBROMINA: --
- CAFEÍNA: 85 mg por taza
Café Descafeinado:
- TEOFILINA: --
- TEOBROMINA: --
- CAFEÍNA: 3 mg por taza
Té
- TEOFILINA: 1 mg por taza
- TEOBROMINA: 2 mg por taza
- CAFEÍNA: 40 mg por taza
Cacao
- TEOFILINA: --
- TEOBROMINA: 250 mg por taza
- CAFEÍNA: 40 mg por taza
Bebidas de Cola
- TEOFILINA: --
- TEOBROMINA: --
- CAFEÍNA: 50 mg por taza
Usos clínicos
- TEOFILINA: Dilatación de vasos cardíacos
- TEOBROMINA: ¿Euforizante? / Diurético
- CAFEÍNA: Estímulo cerebral, cardíaco, respiratorio
Artículo firmado por el Dr. Carlos R. Jiménez
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